Filosofía Hoy
La verdad os hará libres
 

Hombre y Mujer

[Texto del artículo]

14 Agosto 2014
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Autor: Mónica


El pasado sábado 10 de mayo de 2014 se celebró en Dinamarca el concurso anual de canciones de Eurovisión. El ganador fue un joven austriaco de 25 años. Conchita Wurst, el personaje artístico drag queen de Thomas Neuwirth, fue el ganador por su interpretación de la balada ‘‘Rise Like A Phoenix’’. Wurst se llama a sí mismo la ‘‘mujer barbuda’’, mas en su vida privada se llama a sí mismo ‘‘Tom’’ y se refiere a él como un hombre. “Para mí, mi sueño se cumplió”,  dijo Wurst a la prensa tras el concurso. “Pero para la sociedad, me mostró que las personas quieren dar un paso, mirar hacia el futuro. Dijimos algo, sentamos una posición”. De este modo, el cantante y todos aquellos que votaron su actuación impulsaron el magnífico modelo de mujer hombre como un estereotipo normal de conducta. Llevar una doble vida y cambiarse de sexo parecen ser ahora las acciones habituales. ¿Es esto una verdadera victoria de la tolerancia? ¿Se valoró realmente la actuación artística del cantante? ¿O fue el temor a parecer intolerantes lo que llevó a los países europeos a votar al candidato austríaco? Todos sabemos que aunque el concurso se presente como un evento no político que pretende unir a Europa a través de la música, la política es, inevitablemente, de gran influencia en Eurovisión.  

 

Muchos valoran la victoria de Wurst como una evolución de la moral europea. No obstante, ¿A qué llamamos evolución hoy en día? ¿Por qué exaltamos y alabamos la homosexualidad, la mera actuación instintiva, la injuria o la anticultura? Para ellos es cuestión de romper con los casposos prejuicios de una sociedad rancia. Conchita Wurst reivindica el derecho a convertirse en el ser humano total, plurisexual, polivalente y multifuncional. Se ha originado una nueva especie, ya que nos hemos aburrido del retrógrado hombre natural.   

 

¿Por qué no se ensalzan virtudes como la bondad, la humildad o la fortaleza? ¿Todas las mentes privilegiadas de antaño se equivocaron al propagar patrones de conducta naturales y sanos? ¿Por qué ellos están equivocados y nosotros, al querer buscar novedades absurdas, no? Parece que no nos gusta la tradición. Queremos romper con todo un pasado al que indiscutiblemente estamos arraigados.

 

Actualmente, las organizaciones que supuestamente defienden a los homosexuales están cada día más agresivas contra los heterosexuales, y sin embargo a ellos nadie los acusa de abuso, hostilidad, difamación o intolerancia. Es cierto que la libertad de expresión es un derecho fundamental del individuo. No obstante, no deben obligarnos a compartir ciertos ideales con los que no estamos de acuerdo. Si se quieren valores como el respeto, la libertad y la tolerancia, que estos sean accesibles a toda la población y no sólo a una minoría.

Ojeando el sitio web de Conchita Wurst, me llamó la atención que él mismo profese su doble personalidad. Postula la existencia de dos personas distintas en sí. Thomas Neuwirth creó el personaje de Conchita Wurst a raíz de la discriminación que sufría en sus años de adolescencia. En mi opinión, las alternativas ante esta marginación podían haber sido otras. Se puede luchar a favor de la tolerancia y la aceptación social de cualquier individuo de diversas maneras.

 

Debemos sorprendernos ante hechos como éste, pues la visión que se da de Europa dista mucho de sus principios más ancestrales. Que no nos muestren estereotipos extraños como habituales. Que se respete, pero que no se engañe.

Imagen de la web Filosofía Hoy

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